El Cronista
30-06-2017

Grupo Insud

Sigman: “Es necesario proteger a la industria nacional”

Ximena Casas

Mejorar el déficit o generar actividad económica. Para el empresario Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud, este es el principal dilema que enfrenta el actual Gobierno. “El gobierno está atento a mejorar la situación del déficit pero la generación de actividad económica, empleabilidad, emprendedorismo y el consumo no se desarrolla. Es comprensible que se esté tratando de cuidar la inflación, pero hay que tomar el riesgo de aumentar la actividad”, señaló hoy, durante el encuentro anual de Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), donde compartió un panel con otros empresarios como Paolo Rocca, de Techint, y Martín Umarán, de Globant.

En otro momento de la charla, cuando el debate se acercó a la problemática de los gobiernos “neopopulistas” en el mundo, Sigman aseguró que es necesario proteger a la industria nacional. “En Europa y en los Estados Unidos esto es así y nadie se rasga las vestiduras diciendo ‘estamos fuera del mundo’”, se cuestionó. Recomendó a los empresarios que no le tengan miedo a la competitividad porque no existen grandes dificultades para la expansión de las empresas argentinas.

El fundador del Grupo Insud, un grupo empresarial que abarca las industrias farmacéutica, agroforestal y cultural, destacó que el mundo está en un “momento extraordinario” de transformación tecnológica que se puede comparar con lo que ocurrió durante la revolución industrial. “Estamos en un momento iniciático donde debemos decidir si vamos a entrar en la sociedad del conocimiento o no”, se preguntó y lamentó que la Argentina sea un país donde se invierte tan poco en tecnología, con un porcentaje del 0,6% del PBI, lejos de la media europea de 2,2% y de los porcentajes de países como Israel, donde se supera el 4%.

“La cantidad de científicos en la Argentina es insuficiente. Es de 1200 científicos cada millón de habitantes, cuando en los países más avanzados es entre siete u ocho veces más”, precisó. Y comparó que mientras en el mundo el 75% de la inversión en I+D es privada, en la Argentina la proporción es al revés: 85% pública y sólo 15% privada. Por eso, reclamó mayores subsidios, como sucede en otros países, y destacó algunos buenos ejemplos locales, como la Ley de Software o la Ley de Pymes. “En Europa hay proyectos de investigación y desarrollo que pueden deducir entre 24% y 42% de su inversión directa”, ejemplificó.

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