El Cronista , 02/03/2020, mAbxience

responsabilidad empresaria

Hugo Sigman: “Invierto en la Argentina por rebeldía”

Hugo Sigman, uno de los principales empresarios argentinos al frente de un grupo diversificado (desde laboratorios hasta industria forestal), asegura que hace falta encarar una reforma fiscal pero luego de resolver la deuda. 

Asegura que invierte en la Argentina por rebeldía, ya que su entorno suele preguntarle cuál es la razón para elegir el país cuando la situación económica es adversa, los costos son mayores a los del primer mundo europeo y su familia está en España. Hugo Sigman, el CEO del Grupo Insud, es uno de los hombres de negocios más importantes hoy en el país, alineado además ideológicamente con el actual gobierno.

Hugo Sigman, fundador de Grupo Insud, acaba de inaugurar la nueva planta de mAbxience

Hugo Sigman, acaba de inaugurar una nueva planta de producción de biosimilares en la provincia de Buenos Aires.

Sigman acaba de inaugurar una nueva planta de producción de biosimilares en la provincia de Buenos Aires, donde congregó a los personajes más importantes del ámbito privado y público incluido el presidente Alberto Fernández. En diálogo con El Cronista, Sigman explicó por qué entiende la decisión del fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, de mudarse a Uruguay, cuáles son los sectores productivos en los que ve oportunidades y qué medidas deberían tomarse para que lleguen más inversiones. 

– Dijo que muchos le cuestionan que invierta en la Argentina a pesar de los problemas económicos ¿Por qué lo hace realmente?

– Invierto en Argentina por rebeldía. Aunque vivo más en España que acá por cuestiones familiares, acá hay una gran tradición biotecnológica, es uno de los países que empezó a hacer biosimilares en el mundo, hay excelencia académica y trayectoria productiva. Es por llevar a la Argentina en las venas y tratar de superar fracasos con un acto como el de armar una planta como la que inauguramos. 

– ¿Es solo rebeldía o resulta un buen negocio?

-Es verdad que, en la Argentina, además hay un sistema de propiedad industrial particular interesante. Existen patentes, como en cualquier país, pero hay muchos productos que las empresas dejan de patentar localmente. Entonces, es un estímulo para nacerlos y patentarlos tempranamente. Acá, no son validas las extensiones generalizadas. Y, también, hay una vocación sanitaria frente a un problema que está tomando una magnitud desmesurada y que pone en crisis la financiación de los sistemas públicos y privados, que es el costo de los medicamentos. Que nosotros seamos capaces de fabricar un producto similar al existente es un buen estímulo para competir y, siempre que hay competencia, bajan los precios. Nuestro rol es favorecer la accesibilidad y evitar que el sistema entre en crisis.

– ¿Es posible bajar el precio de los medicamentos con los costos de producción argentinos?

-El conflicto es que un producto importado paga 0% de arancel. Realmente, no entiendo por qué. El presidente Fernández dijo en la inauguración que no es posible bajar los impuestos hoy y eso lo entiendo. Pero, por lo menos, que sean similares a lo que nos cuesta acá producir. Ahora, con nuestra nueva planta, nos van a bajar los costos. Pero, hoy, es más barato producir en España que en la Argentina e importar cuesta cero. Esto tiene que servir como reflexión para las autoridades, de tratar de igualar de alguna forma a la producción local, por lo menos, subiendo lo que pagan los productos importados. La producción nacional no es de empresarios nacionales sino producidos en la Argentina.

-¿Ve que el gobierno esté receptivo para esa reflexión?

-El gobierno todavía ni toco este tema. Están tan absortos con el tema de la deuda que no pudieron. 

-¿Está cerca esa resolución?

-Todos los países tienen una deuda en relación a su PBI que es parecida a la de la Argentina y un déficit fiscal parecido. La diferencia es que, cuando tienen que renovarla, esos países lo hacen razonablemente. A nosotros, o no nos la renuevan o lo hacen a tasas exorbitantes. La razón es que el mercado financiero internacional piensa que Francia, que debe mas o menos lo mismo que la Argentina, va a tener condiciones para pagar su deuda en caso de una crisis. Y estiman que la Argentina, en algún momento, va a caer en crisis y la desestabilización de la economía va a llegar. 

-¿Cómo se sale de ese círculo?

-Haciendo un programa de estabilización de la economía razonable, la Argentina va a entrar en el mercado financiero internacional de nuevo a tasas razonables. Esa es la gran preocupación que tiene el Presidente y va a ser fundamental para las inversiones futuras. 

-¿Qué es más prioritario para crecer?

-Si la Argentina no tiene cientos de proyectos como el que acabamos de inaugurar con mAbxience, no va a prosperar. Hace falta crear un sistema de producción e inversiones. Lo curioso es que cuando hablo con mucha gente me cuentan que hay muchos proyectos. Hay que crear una dosis de confianza. 

-¿Qué opina de la decisión de Marco Galperin de mudarse a Uruguay?

No lo critico. Yo, de hecho, soy residente fiscal español. En todo el mundo, cuando se sube mucho el impuesto al patrimonio, la gente se va. Si un empresario tiene u$s 300 millones en acciones de una compañía argentina que cotiza en dólares en el exterior, tiene que pagar u$s 7 millones de impuestos y, seguramente, no tiene el cash. ¿Tiene que vender acciones para pagar? No lo puede hacer. En Francia, cuando se puso el impuesto al patrimonio, mucha gente se fue a Bélgica. En España, lo ven venir y, por eso, ya se están yendo a Portugal. Hay un fenómeno mundial. Eso no quiere decir que abandonen las empresas. También, es verdad que hay países donde se paga impuesto y la gente tiene menos sensación de que te despojan; se ve que los impuestos redundan en seguridad o salud. 

-¿Los medicamentos gratis para jubilados van en ese sentido?

-Todavía no sabemos en detalle como va a ser el régimen. hay que dar medicamentos gratis a la gente que los necesita pero ha habido experiencias de abusos. Por ejemplo, es raro que una jubilada compre muchos anticonceptivos pero ha pasado. Son trampas que existen. Pero por supuesto que está bien que se asista a personas con necesidades sobre todo cuando hay jubilados que cobran la mínima que no alcanza para nada. También sucede que hay mucha polimedicación en la gente mayor. 

-¿En qué sectores cree que hay oportunidades de inversión?

-Hay un sector que con un poco de inteligencia generaría mucha inversión que es el forestal porque hay situaciones excepcionales. Nosotros cortamos un eucaliptos a los 7 u 8 años, tres veces menos tiempo que en los países nórdicos. Corrientes tiene 550.000 hectáreas planteadas. Hay una oportunidad si el gobierno se sienta con el sector y encuentra los estímulos necesarios para que se exporte e industrialice. Los proyectos científicos que hay detrás de la madera y celulosa son extraordinarios. Tenemos enormes condiciones de crecer porque tenemos las condiciones naturales, un sector preparado, y muy buenos clones producidos en el país. Otra oportunidad es la industrialización del campo. Pueden venir inversiones enormes. En China tenemos la planta de la vacuna de aftosa y tenemos relación con productores de cerdos chinos que son gigantes. Algunos tienen 2 millones de madres mientras en la Argentina el más grande tiene 15.000 madres. Esos prductores tienen muy buena disposición de venir a la Argentina, sobre todo ante el problema que tuvieron con la fiebre porcina africana. Por eso, hace falta un diálogo mayor. No me refiero a bajar impuestos. A veces basta con hacer bien las cuentas. Hace falta tener cierta audacia. 

-¿Es amigo del Presidente, Alberto Fernández, como suele decirse? 

-No, no soy amigo como dicen. Supongo que se basan en que el modelo del país en el que yo creo es parecido al que él cree. Pero lo habré visto siete veces en mi vida. 

-¿Y de Cristina Fernández?

-A cristina, sí la vi más, tuve más relación con ella que con Alberto. La verdad, Cristina era audaz como Presidenta. Tomaba decisiones jugadas. Pero no por eso la valoro más que al Presidente actual. De hecho, creo que Alberto es muy buen presidente para la época.