Clarín , 21/08/2019, Inmunova

ciencia

Inmunova | Cuando la empresa comienza en la mitad de la vida

Venían de la investigación científica o el mundo corporativo y lanzaron sus propios proyectos.

La mitad empezó luego de cumplir los 36 años y de trabajar previamente en campos relacionados con su emprendimiento. Y seis de cada diez estudiaron una carrera relacionada. Estas conclusiones se desprenden del reciente “Estudio de Innovación en Argentina”. Realizado por Samsung, entrevistó a 762 emprendedores, 519 de base tecnológica.

Un dato revelador de la encuesta es que la mayoría de los emprendedores tecnológicos exitosos no son millennials: los que iniciaron sus proyectos después de los 36 años de edad representan el 53% del total consultado, dato en sintonía con el promedio del último informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM).

Un ejemplo es el de los creadores de la biotecnológica Inmunova, los científicos Dan Kaplan, Fernando Goldbaum y Linus Spatz. Diez años atrás, cuando ya habían superado los 40 años, lanzaron este spin-off de la Fundación Instituto Leloir, con el propósito de trabajar en la investigación, diseño y desarrollo de tratamientos terapéuticos para enfermedades crónicas, como el Síndrome Urémico Hemolítico.

Linus Spatz, uno de los creadores de la biotecnológica Inmunova.

Linus Spatz, director de Inmunova.

“El tratamiento, un suero similar al que se utiliza contra el veneno de serpientes o alacranes, actúa bloqueando y neutralizando la toxina Shiga, que se produce al ingerir la bacteria Escherichia coli”, explica Spatz. “Evita que se desencadene la enfermedad y que provoque daños en los riñones y el sistema nervioso”. El desarrollo de Inmunnova está patentado, junto al Conicet, en más de 25 países.

El suero se encuentra en etapa de validación, en la actualidad.“Recientemente se terminó el ensayo clínico de fase I, entre adultos voluntarios sanos, en el Hospital Italiano. En breve, comenzarán los estudios en pacientes, en diez hospitales de varias provincias del país”, agrega Spatz quien, además de trabajar previamente como investigador y docente de la Facultad de Medicina de la UBA, se capacitó en dirección de empresas en Stanford y el IESE.

“La rigurosidad y la calidad científica para desarrollar las fronteras del conocimiento fueron el legado más importante de nuestra formación. Nacimos como tres socios, lo cual fue fundamental para que cada uno aportara su conocimiento y trayectoria. Pero, principalmente, para apoyarnos unos a otros cuando no estábamos seguros si el emprendimiento podía ser viable y si éramos capaces de conseguir suficientes fondos en un área de alto riego, con grandes necesidades de capital, tiempos muy largos hasta obtener productos, y un ecosistema muy chico y con pocos casos de éxito en startups biotecnológicas en el país”, sostiene.

“Si bien contábamos con poco capital al iniciar el emprendimiento, teníamos mucho conocimiento acerca de cómo desarrollar proyectos y lograr financiamiento del entonces Ministerio de Ciencia y Tecnología y también internacional. En paralelo, logramos una primera ronda de un inversor ángel, lo que nos permitió acceder a nuevos subsidios público-privados. Con ciertas pruebas de concepto y presentaciones de patentes, conseguimos una segunda ronda y, recientemente, el monto para realizar todos los ensayos clínicos”, añade.

Si bien Inmunova tiene ingresos por servicios y licencias de algunas de sus tecnologías, su fuente de financiamiento proviene de inversores privados,con el grupo Insud Farma a la cabeza.“Este año, la inversión va a superar los 160 millones de pesos, para desarrollar el ensayo clínico fase II/III, el doble de los desembolsos del 2018”, puntualiza Spatz. Una vez concluidos, habilitarían el registro del tratamiento no sólo en la Argentina, sino también en los Estados Unidos y Europa. En paralelo, Inmunova trabaja con el ANLIS-Malbrán en pruebas de concepto para desarrollar un suero con capacidad de neutralizar el virus de Hanta, enfermedad de alta mortalidad para la cual no existe medicación alguna.

El 54% de los emprendedores tecnológicos exitosos cuenta con un elevado nivel educativo –es decir, por encima del grado–, revela el “Estudio de Innovación en Argentina”, de Samsung. El 61% considera que siguió la carrera adecuada para su emprendimiento. Y el 47% entiende que las empresas en las que se desempeñó previamente resultaron relevantes para el desarrollo de sus proyectos.