Infobae , 18/09/2018, Mundo Sano

responsabilidad empresaria

La segunda edición de “Mujeres Power”, un nuevo encuentro de Forbes Summit

Como sucede con las otras ediciones internacionales en el resto del mundo, Mujeres Power demostró ser uno de los eventos más convocantes de FORBES. Empujado por la llamada cuarta ola del feminismo, un extenso abanico de problemáticas de género están presentes en todos los ámbitos de nuestra sociedad, sin distinción de clase u origen: desde la violencia de género hasta el lenguaje inclusivo, pasando por la remuneración diferenciada, el famoso “techo de cristal” o los estereotipos en la educación temprana.
Mujeres Power es un espacio dedicado a reconocer el impacto y valor agregado que aportan las mujeres al mundo de las empresas, los negocios y al desarrollo económico del país. Una invitación a hombres y mujeres por igual, bajo la idea de que se trata de un debate esencial que sí o sí tiene que incluir a todos. Más de 300 personas se acercaron este lunes a la Asociación Amigos del Bellas Artes para escuchar a las speakers, destacadas mujeres del mundo de los negocios y la sociedad civil, quienes hablaron del presente pero sobre todo del futuro.
Mujeres libres

Silvia Gold en la edición de Mujeres Power de Forbes.

Silvia Gold es presidenta de Grupo Insud y de la Fundación Mundo Sano

Romina Manguel estuvo a cargo de la conducción del anteúltimo panel, que presentaba a la destacada periodista y política María Eugenia Estenssoro; a la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires, Guadalupe Tagliaferri, y a Silvia Gold, presidenta de Grupo Insud y de la Fundación Mundo Sano. Fue ella quien aportó la palabra de la que luego hablaron el resto de las speakers: “libertad”. “Lo primero que hay que lograr es la libertad. Las mujeres tenemos que hablar de libertad, sobre ser dueñas de nuestras vidas. Y si la forma de llegar es a los codazos, pues habrá que aprender a dar codazos”, dijo.
Para su propia biografía, que su madre hubiera sido una profesional universitaria abrió una serie de posibilidades que la mayoría de las mujeres de su generación no tuvieron. “Mi padre tenía una linda respuesta cuando le preguntaban si le molestaba que mi mamá trabajara”, recordó. “Yo no quiero ser la ventana a través de la cual mi mujer mira al mundo”.